Por lo general, sí. Si tus ventanas dan a una calle con mucho tráfico, cuanto más arriba vivas, menor suele ser la concentración de contaminantes asociados directamente al tráfico, especialmente el dióxido de nitrógeno y el hollín. Pero una ventana de planta baja que dé a un patio resguardado puede tener aire más limpio que otra, muchos metros más arriba, que dé directamente a la calzada. Además, la diferencia entre plantas puede ser pequeña si hablamos de PM2,5.

Imagina que visitas dos viviendas en el mismo edificio. Una está en la planta baja y tiene las ventanas hacia un patio interior. La otra está varias plantas más arriba y da a una calle muy transitada. ¿En cuál respirarías un aire más limpio?

Una medición en Helsinki da una pista inesperada. En un patio protegido del tráfico, el aire a la altura de una persona tenía un 27 % menos de dióxido de nitrógeno y un 30 % menos de PM10 que junto a la fachada del mismo edificio orientada a una calle muy transitada, a 14 metros de altura. El mismo edificio, dos lados distintos. Y el aire más limpio estaba más cerca del suelo.

¿Por qué había menos contaminación más cerca del suelo?

El organismo de servicios medioambientales de la región de Helsinki (HSY) estudió la calle Mäkelänkatu entre 2017 y 2019. Los edificios de ambos lados encajonan la calle (lo que se conoce como cañón urbano): el aire contaminado puede quedar atrapado entre las fachadas, mientras que los edificios resguardan en parte los patios interiores.

HSY tomó como referencia el aire junto a la calle, a la altura de los peatones, y le asignó un índice de 100. En la fachada que daba al tráfico, a 14 metros del suelo, el índice era de 82 para el dióxido de nitrógeno (NO₂) y de 67 para las PM10. En el patio trasero, a la altura de una persona, bajaba a 60 y 47, respectivamente. La comparación del patio con el punto elevado de la fachada da este resultado:

NO₂ · dióxido de nitrógeno
−26,8 %

Patio frente a fachada expuesta al tráfico, a 14 m

PM10 · partículas en suspensión
−29,9 %

Patio frente a fachada expuesta al tráfico, a 14 m

Cálculo de Mike’s Balance a partir de los índices de aire exterior publicados por HSY, redondeados en el original: (60 ÷ 82 − 1) × 100 y (47 ÷ 67 − 1) × 100. No es una comparación entre dos viviendas habitadas.

Pero los investigadores no estaban comparando dos viviendas. Los aparatos medían el aire exterior y HSY no publicó una lectura equivalente en lo alto del patio. Quizá allí la contaminación habría sido todavía menor. En ese lugar ayudaba tanto ganar altura como alejarse del tráfico; los datos no permiten decidir cuál de los dos factores sería más importante para una vivienda concreta.

¿Cuándo es mejor vivir en una planta alta?

Cuando se trata de emisiones recientes del tráfico, vivir más arriba suele ayudar. En Bolonia, Italia, los investigadores midieron el aire entre 2 y 65 metros de altura. En invierno, el dióxido de nitrógeno disminuyó un 74 % entre los dos extremos. El número de partículas ultrafinas se redujo aproximadamente un 30 %.

La masa de PM2,5, en cambio, solo bajó un 4 % en la campaña de la época cálida y un 11 % en la de la época fría. Los contaminantes de un escape reciente suelen concentrarse cerca del tráfico; las partículas finas, en cambio, también pueden llegar de otras zonas de la ciudad o de la región. Vivir más arriba puede alejarte de parte de los gases de los coches sin librarte de la contaminación de fondo que afecta a toda la zona.

En viviendas de Nueva York apareció una diferencia parecida: el carbono negro, un indicador del hollín, fue aproximadamente un 15 % menor en el grupo de plantas altas que en el de plantas bajas. La diferencia fue estadísticamente significativa. Las PM2,5, en cambio, apenas variaron. Como se compararon viviendas distintas, no podemos saber qué ocurriría si una misma familia se trasladara a un piso más alto.

Así que, si dos viviendas miran a la misma calle muy transitada, la más alta suele tener ventaja frente a los contaminantes recién emitidos por los vehículos. No significa que todos los contaminantes disminuyan, ni que el aire dentro de casa sea necesariamente mejor.

Por qué una ventana de planta baja puede salir ganando

Volvamos a las dos viviendas. La de arriba está más lejos de los tubos de escape. Pero la de abajo puede tener un aliado inesperado: el propio edificio, que la separa del tráfico.

En otro edificio de Bolonia se contaron hasta 3,4 veces más partículas ultrafinas junto a la entrada orientada a la carretera que en la parte trasera. Se midió el número de partículas, no la masa de PM2,5. Pero la diferencia ilustra hasta qué punto pueden cambiar las condiciones del aire entre las dos fachadas de un mismo inmueble.

Tampoco siempre se encuentra menos contaminación al subir. En dos bloques de Singapur, junto a una autovía, la masa de PM2,5 alcanzó su valor máximo en el nivel intermedio de los tres estudiados. La concentración más baja apareció arriba del todo. En Copenhague y Milán también se encontraron perfiles menos uniformes, aunque con limitaciones en las mediciones. Sus resultados se detallan en la tabla del final.

El ozono complica aún más la respuesta: en un rascacielos de Chicago aumentó con la altura, mientras que en una calle rodeada de edificios en Shenyang (China) se midió aproximadamente un 40 % más en los niveles bajos e intermedios que a la altura del tejado. No existe una planta que sea siempre la más limpia para todos los contaminantes.

¿Y qué aire respiras dentro de casa?

Que el aire esté más limpio al otro lado de la ventana no garantiza que también lo esté en el dormitorio. Cocinar, fumar, encender velas o tener una ventilación deficiente pueden alterar la concentración de partículas dentro de casa. Y una ventana no deja pasar el aire promedio de todo el barrio, sino el que circula justo delante de ella.

En un modelo informático de un edificio de diez plantas, la concentración media de un trazador de contaminación del tráfico dentro de las habitaciones se redujo aproximadamente a la mitad entre la planta más baja y la más alta con una determinada dirección del viento. Sin embargo, al cambiar el viento, una habitación a ras de suelo llegó a 1,42 veces la concentración media de referencia a nivel de calle: justo ante su ventana, el aire estaba más contaminado que la media de la calle. Eran simulaciones con un trazador, no mediciones en viviendas habitadas.

En invierno, el aire que asciende por patinillos y pasillos mal sellados puede arrastrar olores de cocina o humo entre viviendas. En edificios altos con ventanas fijas, puede ser más importante saber dónde está la toma de aire exterior y cómo se filtra que conocer la planta del dormitorio. Pero tampoco se trata de mantener las ventanas siempre cerradas: cualquier vivienda necesita una ventilación adecuada.

¿En qué deberías fijarte antes de elegir vivienda?

Sin conocer mejor el edificio, no podemos afirmar cuál de nuestras dos viviendas tiene el aire más limpio. Pero, cuando visites una casa, puedes empezar por estas preguntas:

  • ¿Las dos viviendas tienen ventanas a una calle con mucho tráfico? En las plantas altas suele haber menos contaminantes recién emitidos por los vehículos, especialmente NO₂ y hollín.
  • ¿Una de ellas da a un patio resguardado? No descartes la vivienda de planta baja: mira hacia dónde dan sus ventanas, no solo a qué altura están.
  • ¿La zona tiene poco tráfico? La diferencia entre plantas puede ser menor, sobre todo para las PM2,5 que llegan de otros lugares. Comprueba si hay chimeneas, zonas de carga y descarga o salidas de humos de bares y restaurantes cerca.
  • ¿Las ventanas son fijas? Pregunta dónde capta el aire el sistema de ventilación y cómo lo filtra.

Si dudas entre dos viviendas, unas mediciones del aire junto a sus fachadas y una comprobación de las condiciones interiores te dirían más que el número de planta del anuncio. Pero un medidor doméstico de PM2,5, por sí solo, no indica qué ocurre con el dióxido de nitrógeno o el ozono.

Vivir más arriba suele alejarte de parte de la contaminación del tráfico. Pero la orientación de las ventanas y la forma en que entra el aire en casa pueden cambiar el resultado.

Los anuncios inmobiliarios siempre indican la planta. Casi nunca cuentan de dónde viene el aire que entra por las ventanas.

¿Qué midió cada estudio?

Los trabajos reunidos aquí estudiaron edificios y contaminantes distintos, durante periodos diferentes y con instrumentos que no siempre son comparables. Esta tabla permite ver qué se midió en cada caso; no establece una clasificación de las plantas más limpias. También conviene comparar alturas, no solo números de piso: en España, la primera planta suele estar por encima de la planta baja; en buena parte de Norteamérica, el primer piso está a nivel de calle.

Ciudad / estudio Contaminante Método Resultado
Helsinki · HSY KAILA (2017–19) NO₂ y PM10 exteriores Muestreo pasivo de NO₂ y mediciones de campo de HSY Los niveles bajaron en la fachada que daba a la calle a 14 m; en el patio protegido eran aún menores a ras de suelo
Bolonia · comparación entre fachadas (2016) Número de partículas ultrafinas Mediciones directas delante y detrás del edificio Junto a la entrada delantera se contó hasta 3,4 veces más partículas que en la parte posterior
Bolonia · estudio de alturas (2018) Masa de PM2,5; número de partículas ultrafinas; NO₂ Instrumentos a cinco alturas en el exterior; dos campañas breves Entre 2 y 65 m, descensos de PM2,5 del 4–11 %, de partículas ultrafinas de ~30 % y de NO₂ en invierno del 74 %
Nueva York · Jung y colaboradores (2011) Carbono negro, PM2,5 y HAP en el interior/exterior Mediciones durante dos semanas en viviendas; comparación por grupos de planta Mediana de carbono negro interior: 1,59 µg/m³ en plantas 0–2 frente a 1,35 en plantas 6–32 (diferencia significativa); sin viviendas con humo de tabaco, p = 0,006. PM2,5: 13,1 frente a 12,8 µg/m³; el pico exterior en plantas intermedias no fue significativo
Singapur · Kalaiarasan y colaboradores (2009) Masa de PM2,5 exterior Recogida de muestras de partículas para medir masa y composición química Los niveles intermedios presentaron los valores más altos en ambos edificios; los superiores fueron los más limpios
Copenhague · Frederickson y colaboradores (2024) PM2,5, NO₂ y O₃ exteriores Cinco sensores de bajo coste y simulación PALM Los sensores no detectaron un gradiente vertical claro; el modelo varió según viento y estratificación
Milán · Yu y colaboradores (2025) Estimaciones de PM2,5 interior/exterior Unos 30 sensores de bajo coste; dos campañas de aproximadamente quince días Concentraciones exteriores ligeramente superiores en las plantas bajas por término medio; relaciones interior/exterior menores en las altas; excepción en octubre
Santiago y colaboradores (2022) · ciudad idealizada Trazador no reactivo de emisiones del tráfico Modelo CFD de habitaciones; evaluación del flujo en túnel de viento Relación media modelada entre interior y calle: 0,74 en la planta inferior frente a 0,36 en la superior con viento perpendicular; una habitación a ras de suelo alcanzó 1,42 con viento oblicuo
Chicago · Azimi y colaboradores (2018) Partículas y O₃ exteriores Mediciones verticales directas Las partículas descendieron y el ozono aumentó en general con la altura durante una campaña de una semana
Shenyang · Miao y colaboradores (2022) O₃ exterior Un año de mediciones a tres alturas; simulación de un cañón urbano Los niveles bajos e intermedios registraron aproximadamente un 40 % más de ozono que la altura del tejado
Panorama de las pruebas, estudio por estudio. Las muestras, los periodos de observación, las características de los edificios y la precisión de los instrumentos no son iguales; estos resultados no constituyen un metaanálisis. UFP: número de partículas ultrafinas; BC: carbono negro; I/O: cociente entre concentraciones interiores y exteriores; CFD: dinámica de fluidos computacional.

Fuentes, cálculos y límites de los resultados

La comparación de Helsinki se basa en el resumen de las mediciones KAILA publicado por HSY. Tomando como índice 100 la concentración junto a la carretera a la altura de la respiración, los índices exteriores publicados fueron de 82 para NO₂ y 67 para PM10 en la fachada orientada a la calle a 14 m, frente a 60 y 47 a la altura de la respiración en el patio. Calculamos (60/82 − 1) × 100 = −26,8 % y (47/67 − 1) × 100 = −29,9 %. Los índices de HSY ya estaban redondeados: nuestros porcentajes no deben interpretarse como mediciones más precisas.

La comparación entre las partes delantera y trasera de un edificio procede del estudio de Zauli Sajani y colaboradores en Bolonia (2016); el análisis de distintos contaminantes según la altura, de otro trabajo del mismo grupo (2018). Otros resultados sobre perfiles exteriores son los de Copenhague (2024), Singapur (2009), Milán (2025), Chicago (2018) y Shenyang (2022). Los resultados del aire interior de Nueva York proceden de Jung y colaboradores (2011); los del aire que entra por las ventanas, del modelo computacional de Santiago y colaboradores (2022).

Lo que estos resultados no permiten concluir: Los estudios difieren en edificios, contaminantes, periodos de observación, tamaños de muestra e instrumentos. La concentración junto a una fachada no equivale a la exposición real de sus habitantes ni permite calcular su riesgo para la salud. La comparación de Helsinki entre el patio y la fachada expuesta modifica a la vez la orientación y la altura; la asociación del carbono negro de Nueva York, aunque estadísticamente significativa, compara viviendas distintas y no constituye un experimento de traslado entre plantas. El posible máximo exterior en las plantas intermedias de Nueva York no fue estadísticamente significativo. Copenhague combinó sensores de bajo coste con simulaciones; los gradientes del 40–50 % proceden del modelo. Santiago representó un trazador pasivo en un conjunto idealizado de edificios y no validó directamente las concentraciones en habitaciones. En Singapur se midió masa de PM2,5, no número de partículas. La campaña de Milán fue breve y empleó sensores de partículas de bajo coste. En Chicago las mediciones duraron una semana, mientras que la serie de ozono de Shenyang abarcó un año. No hemos combinado estudios tan distintos para proclamar que una planta es siempre la más limpia, ni hemos tratado análisis urbanos preliminares no publicados como si fueran resultados confirmados.