¿Beber agua y «ganar grasa corporal»? Eso es lo que indicó un analizador en un experimento. La grasa apareció en el cálculo, no en el organismo.

Un equipo de investigadores midió a 39 adultos antes y después de que bebieran dos litros de agua. Con un sistema de bioimpedancia multifrecuencia, el porcentaje estimado de grasa corporal aumentó. Los voluntarios no habían acumulado grasa de repente. El aparato había interpretado un cambio en el cuerpo como si hubiera cambiado su composición. El experimento se publicó en 2023.

Tu informe InBody marca un 18,4 % de grasa corporal hoy y un 16,8 % un mes después. ¿Has perdido grasa o ha cambiado la estimación? Los decimales no garantizan exactitud.

La señal eléctrica puede medirse con regularidad. La cantidad de grasa, de músculo y hasta el gasto calórico, en cambio, se calculan mediante ecuaciones. Distinguir lo medido de lo estimado permite entender cuándo sirve el análisis de impedancia bioeléctrica (BIA) y cuándo conviene mirar con recelo un cambio que parece concluyente.

Artículo original: Mikhail Faranov, MD (2023). Revisión sustancial, nuevas investigaciones, cálculos y edición científica: Ilya Nikitin, PhD (22 de octubre de 2026). Esta actualización es una revisión editorial de la evidencia, no un estudio clínico evaluado de forma independiente por pares.

Dos litros de agua y más «grasa corporal» en la pantalla.

Cambio en el porcentaje de grasa corporal estimado por BIA multifrecuencia tras beber agua

Hombres (n = 20)+2,1 puntos porcentuales
Mujeres (n = 19)+2,6 puntos porcentuales
0123 pp

Fuente: Jeong y colaboradores, 2023 (experimento con 39 personas). Son cambios medios por grupo, no resultados individuales. Las barras utilizan una escala de 0 a 3 puntos porcentuales. Se trató de una ingesta de 2 litros, no de un vaso de agua; el resultado no puede extrapolarse a cualquier dispositivo.

Ideas clave

  • La señal se mide; los tejidos se estiman. La BIA mide la impedancia eléctrica; la grasa corporal, la masa muscular y la tasa metabólica son resultados calculados mediante modelos, no mediciones directas.
  • Acertar con la cifra no es lo mismo que seguir su evolución. Un dispositivo puede estimar mal tu porcentaje real de grasa corporal y aun así ayudarte a detectar cambios a lo largo del tiempo. Su utilidad depende del modelo y de su repetibilidad.
  • Importa medir siempre de forma parecida. Una serie de mediciones con la misma máquina y en condiciones similares, que además muestre cambios sostenidos, dice más que comparar cifras aisladas de distintos aparatos.
  • El agua puede producir resultados sorprendentes. En un experimento, beber 2 litros de agua elevó, en lugar de reducir, el porcentaje de grasa estimado por los equipos BIA utilizados.

Qué mide realmente un analizador InBody

Un analizador BIA hace pasar una corriente eléctrica muy débil por el cuerpo y registra cómo se oponen los tejidos a su paso. Esa oposición, denominada impedancia, comprende la resistencia (R) y la reactancia (Xc).

Los tejidos con mucha agua conducen la electricidad de forma distinta a los tejidos grasos. Las máquinas pueden medir regiones corporales y frecuencias diferentes, por lo que sus estimaciones no siempre coinciden.

El aparato no puede ver directamente las células grasas ni las fibras musculares. Su software combina la señal eléctrica con datos como el peso, la estatura, la edad y el sexo para estimar la composición corporal. Las ecuaciones pueden variar entre marcas. [1, 2]

Muchos modelos convencionales de BIA consideran que la masa libre de grasa contiene aproximadamente un 73 % de agua. Si el agua corporal estimada es de 40 litros, el cálculo arroja unos 54,8 kg de masa libre de grasa. La grasa se estima restando esa cifra del peso total. El ejemplo ilustra el funcionamiento de un modelo convencional: no reproduce una fórmula publicada por InBody. [1, 3]

Nuestro cálculo: basta cambiar un supuesto para cambiar la «grasa»

En Mike’s Balance comprobamos hasta qué punto un cálculo simplificado de grasa corporal depende de un único supuesto. Fijemos el peso en 80 kg y el agua corporal total estimada en 40 litros. Ahora cambiemos únicamente la proporción de agua que se atribuye a la masa libre de grasa: del 71 % al 75 %. Ni el cuerpo ni la lectura eléctrica han cambiado: solo ha cambiado nuestra interpretación.

La misma persona. La misma estimación de agua corporal: 40 litros. Tres resultados.
Proporción de agua supuesta en la masa libre de grasaMasa libre de grasa estimadaGrasa corporal estimada
71 % (ilustrativo)56,34 kg29,6 %
73 % (convencional)54,79 kg31,5 %
75 % (ilustrativo)53,33 kg33,3 %

Diferencia entre los dos extremos ilustrativos: 3,8 puntos porcentuales.

Así se reproduce el cálculo: masa libre de grasa estimada = 40 ÷ proporción de hidratación; porcentaje de grasa estimado = 100 × [1 − masa libre de grasa estimada ÷ 80]. Los valores se redondean solo al mostrarlos.

Importante: este ejercicio aritmético de sensibilidad no es un experimento de medición, ni un intervalo de confianza, ni un rango de fracciones de hidratación establecido clínicamente, ni una descripción del algoritmo de InBody. Elegimos los escenarios del 71 % y el 75 % para mostrar cómo responde el cálculo a ese supuesto, no porque representen una distribución observada en adultos sanos.

La documentación de NHANES 2003–2004 describe un instrumento de investigación que medía resistencia y reactancia a 50 frecuencias y después utilizaba ecuaciones para estimar el agua corporal, la masa libre de grasa y el porcentaje de grasa. Uno de sus supuestos era que la masa libre de grasa contenía un 73,2 % de agua. Cada cálculo introduce incertidumbre. Eso no implica que InBody utilice la misma fórmula.

La precisión de la señal eléctrica no elimina la incertidumbre del modelo.

¿Son fiables las básculas que estiman la grasa corporal? Tres preguntas distintas

Cuando preguntamos si un analizador BIA es exacto, solemos mezclar tres preguntas. La repetibilidad indica si da cifras parecidas cuando nada importante ha cambiado. El sesgo indica si sus resultados son sistemáticamente mayores o menores que los de un método de referencia. La concordancia individual muestra cuánto puede diferir de esa referencia la estimación de una persona concreta.

Una báscula puede calcular siempre tu porcentaje de grasa corporal varios puntos por debajo del valor de referencia y, aun así, reflejar un cambio real. Pero una buena repetibilidad por sí sola no demuestra que mida correctamente la pérdida de grasa a lo largo del tiempo.

Nuestro reanálisis de NHANES: por qué discrepan dos métodos

Queríamos ver cómo se manifiestan estas diferencias fuera de un pequeño estudio de laboratorio. En Mike’s Balance volvimos a analizar datos públicos de NHANES 2003–2004, comparando los resultados de bioimpedancia y absorciometría de rayos X de energía dual (DXA) obtenidos en las mismas personas. El análisis principal incluyó a 1.924 adultos de 18 a 49 años con mediciones de impedancia válidas y resultados DXA coherentes, no imputados. Se utilizó un Xitron Hydra Model 4200, no un InBody ni una báscula doméstica moderna.

Las mismas personas. Dos métodos. Resultados diferentes.
33,6 %
de los participantes presentaban una diferencia de más de cinco puntos porcentuales entre BIA y DXA
−1,33 pp
diferencia media: impedancia menos DXA
Diferencia absoluta media4,26 puntos porcentuales
Diferencias superiores a 10 puntos6,9 % de los participantes
Límites de concordancia aproximados del 95 %de −11,64 a +8,97 puntos

Análisis descriptivo original de Ilya Nikitin para Mike’s Balance, 22 de octubre de 2026. Muestra seleccionada de NHANES 2003–2004, sin ponderación (n = 1.924). Los «puntos porcentuales» expresan la diferencia entre dos porcentajes de grasa corporal, no el error proporcional. Los límites de concordancia describen cuánto difieren estos dos métodos; no son una garantía de exactitud aplicable a cualquier dispositivo.

La diferencia importa: el 33,6 % de los participantes tenía lecturas de grasa corporal separadas por más de cinco puntos porcentuales, pero eso no significa que una de cada tres personas obtendría una tendencia engañosa de pérdida de grasa. En promedio, la bioimpedancia estimaba apenas 1,33 puntos menos. Pero las diferencias positivas y negativas se compensan al calcular la media y pueden ocultar discrepancias mucho mayores en personas concretas. La DXA también es una referencia imperfecta: estos datos muestran un desacuerdo entre métodos, pero no permiten determinar sin más cuál se equivoca.

Porcentaje de participantes con discrepancias superiores a cinco puntos porcentuales entre BIA y DXA: 40,9 % de los hombres (n = 1.007) y 25,6 % de las mujeres (n = 917). NHANES 2003–2004, equipo Xitron Hydra, no InBody.

Figura: proporción de participantes cuyas lecturas de grasa corporal mediante BIA y DXA diferían más de cinco puntos porcentuales. Hombres: 1.007; mujeres: 917. Se utilizó Xitron Hydra, no InBody.

En esta muestra seleccionada, la discrepancia no fue igual en hombres y mujeres. En los hombres, la estimación por bioimpedancia fue, de media, 2,87 puntos inferior a la DXA; en las mujeres fue 0,35 puntos superior. Las diferencias mayores de cinco puntos se observaron en el 40,9 % de los hombres y el 25,6 % de las mujeres. Tras descontar por separado las diferencias medias de hombres y mujeres, la proporción que superaba cinco puntos en toda la muestra descendió del 33,6 % al 30,5 %. El resultado sigue comparando personas y métodos distintos: no mide el error al seguir la evolución de una misma persona. Estas comparaciones son descriptivas: la composición corporal, el IMC y la selección de la muestra analizada también difieren entre grupos. Por tanto, no podemos concluir que el aparato mida con mayor exactitud a uno de los sexos por el mero hecho de serlo.

Cómo hicimos el análisis. Combinamos cuatro conjuntos de datos públicos de los CDC, restringimos la muestra principal a adultos de 18 a 49 años con mediciones BIA utilizables y comprobamos que los resultados DXA fueran coherentes en los cinco conjuntos de datos publicados. De los 1.957 pares inicialmente elegibles, 33 no superaron esta comprobación adicional. Para comprobar la sensibilidad del resultado, analizamos por separado los cinco conjuntos de DXA imputados y combinamos sus estimaciones ponderadas según el diseño muestral mediante las reglas de Rubin: diferencia media de −1,43 puntos (intervalo de confianza aproximado del 95 %: de −2,02 a −0,84). Este procedimiento no resuelve la falta de datos BIA.

Qué no podemos concluir. Los datos de Xitron y DXA proceden de 2003–2004. No describen el rendimiento de los InBody y las básculas inteligentes actuales. Una medición en un solo momento no permite saber si un dispositivo sigue bien la pérdida de grasa a lo largo del tiempo. Otros investigadores ya habían estudiado Xitron y DXA en NHANES; nuestro trabajo vuelve a examinar de forma transparente las diferencias individuales; no pretendemos ser los primeros en abordar la cuestión. El código y las sumas de verificación se conservan en un paquete privado de reproducibilidad; su posible publicación se decidirá por separado.

Revisión de 2026: un sesgo medio pequeño puede esconder grandes diferencias individuales

Una revisión sistemática de 2026 comparó la BIA con modelos de cuatro compartimentos (4C) en 12 estudios de adultos sanos con peso estable. Entre los estudios, el sesgo medio del porcentaje estimado de grasa corporal oscilaba entre −3,5 y +4,4 puntos porcentuales. Los límites de concordancia del 95 % revelaban algo más importante: su amplitud total era habitualmente de 15–20 puntos porcentuales. [4]

Esto no significa que cada dispositivo se equivoque entre 15 y 20 puntos, ni que el error esperado de una persona concreta sea la mitad de esa amplitud. Son distribuciones de diferencias entre métodos que dependen de cada estudio, no intervalos de confianza universales para una marca. Sí muestran que dos métodos pueden coincidir razonablemente en la media y, aun así, discrepar demasiado como para basar en ellos una decisión individual.

Por las diferencias entre aparatos y poblaciones, los autores no calcularon un único valor de error combinado.

InBody 770: resultados repetibles, pero distintos de los de DXA

Un estudio controlado con apenas 14 adultos sanos que empleó el InBody 770 encontró una repetibilidad muy alta en las mediciones del cuerpo completo. En condiciones controladas, las estimaciones del cuerpo completo variaron poco entre visitas. Sin embargo, frente a la DXA, el sistema subestimó el porcentaje de grasa corporal en una media de unos 4,0 puntos porcentuales y sobreestimó la masa libre de grasa en aproximadamente 2,8 kg. [5]

No añadas automáticamente cuatro puntos a tu resultado. Una cifra puede estar sistemáticamente desplazada y, aun así, servir para observar una tendencia.

Un estudio mayor, con 1.000 adultos sanos y físicamente activos, aportó datos que ayudan a interpretar ese resultado. InBody 770 tendía a indicar porcentajes de grasa corporal inferiores a los de DXA en una media de 4,2 puntos en los hombres y 2,8 en las mujeres, pero el aparato ofrecía mediciones muy consistentes al repetir la prueba. No es lo mismo un sesgo constante que una medición inestable. La inestabilidad dificulta detectar cambios. Un sesgo constante puede importar menos al seguir una tendencia, pero una comparación puntual no demuestra que el aparato mida bien la pérdida de grasa.

EvidenciaResultado observadoInterpretación
Revisión de 2026: BIA frente a 4CSesgo medio de grasa corporal de −3,5 a +4,4 puntos porcentuales entre estudios; intervalos de concordancia con amplitudes frecuentes de 15–20 puntosLa concordancia individual puede ser escasa aunque el sesgo medio sea modesto. [4]
InBody 770 frente a DXASesgo medio en grasa corporal: unos −4,0 puntos; sesgo en masa libre de grasa: +2,8 kgEn este estudio, BIA tendía a indicar menos grasa y más masa libre de grasa. [5]
InBody 230, 720 y 770: pruebas repetidasDiferencia mínima detectable en grasa corporal: 2,12–2,73 puntos porcentuales según el protocoloLos umbrales de cambio dependen del aparato, el estudio y las condiciones. [6]
Estudio de 2025 con varias tecnologías: 288 adultosLecturas eléctricas diferentes podían dar estimaciones similares de masa libre de grasa tras una calibración específica del modeloImporta tanto la ecuación como el hardware. [7]
Se trata de estudios, poblaciones y métodos de referencia distintos; estas cifras no son márgenes de error intercambiables.

Las ecuaciones cuentan tanto como los electrodos. En un estudio de 2025 publicado en Clinical Nutrition con 288 adultos, distintas técnicas de impedancia generaron valores eléctricos brutos diferentes. Tras desarrollar ecuaciones para la población y el método de referencia pertinentes, las estimaciones de masa libre de grasa mostraron una buena concordancia. Las estimaciones de masa grasa resultaron menos fiables a nivel individual. Parte de la diferencia dependía de las ecuaciones, no solo de los electrodos. Uno de los coautores estaba vinculado a Technogym, fabricante de equipos de composición corporal. La relación comercial está declarada en el artículo y debe tenerse en cuenta al interpretar las comparaciones entre aparatos. [7]

Por qué beber agua puede hacer que el analizador «vea» más grasa

Uno podría pensar que beber agua hará que el analizador eléctrico estime menos grasa. Pero en este experimento ocurrió lo contrario. La báscula registra el peso, pero calcula por otra vía cuánto corresponde a los tejidos que contienen agua y no son grasa.

En un experimento de 2023 con 39 participantes, los investigadores midieron la composición corporal antes y después de que bebieran 2 litros de agua. Con el sistema BIA multifrecuencia, el porcentaje estimado de grasa subió alrededor de 2,1 puntos porcentuales en los hombres y 2,6 puntos en las mujeres. La masa grasa estimada aumentó unos 2 kg, aunque los participantes no habían adquirido de repente 2 kg de tejido adiposo. [8]

Otro experimento mostró que tanto beber agua poco antes de la prueba como permanecer de pie durante un tiempo podían alterar notablemente las estimaciones de un analizador multifrecuencia utilizado en posición erguida. Tras beber agua, el aparato llegó a indicar un aumento de unos 1,3 kg de grasa estimada, sin que se hubiera producido una ganancia real de tejido adiposo. [9]

Las cuentas explican la aparente paradoja. En el experimento, la estimación del agua corporal total mediante el analizador multifrecuencia no aumentó en los hombres y, de hecho, disminuyó en las mujeres. Si una persona pesa 80 kg y tiene un 18 % de grasa corporal estimada, beber 2 kg de agua sin el correspondiente aumento de masa libre de grasa estimada haría subir el porcentaje mostrado hasta alrededor del 20 %, aunque su grasa real no hubiera cambiado. Este incremento ilustrativo de dos puntos se aproxima al aumento medio de 2,1 puntos observado en los hombres; no es un cálculo para ningún voluntario concreto. El agua que sigue en el tubo digestivo puede quedar mal reflejada en la señal eléctrica, pero el estudio no identifica un mecanismo único válido para todos los aparatos.

La DXA ofreció otra lectura: después de beber agua, atribuyó de media alrededor de 1,4–1,7 kg adicionales a la masa libre de grasa. Tampoco eso representa una ganancia muscular repentina. Ambas técnicas reaccionaron al agua, pero la asignaron a compartimentos distintos. [Jeong y colaboradores, 2023]

No intentes deshidratarte antes de la prueba. Hazla con tu hidratación habitual y procura repetirla en condiciones parecidas.

¿Puede la BIA ayudarte a saber si estás perdiendo grasa?

Conviene separar dos preguntas. La primera: ¿tienes exactamente un 18,4 % de grasa corporal? La segunda: ¿ha cambiado tu composición corporal a lo largo de varios meses? La segunda puede ser más fácil de responder si el mismo dispositivo presenta un sesgo sistemático estable y una buena repetibilidad.

Un estudio que comparó InBody 230, 720 y 770 encontró diferencias mínimas detectables de aproximadamente 2,12–2,73 puntos porcentuales para el porcentaje de grasa corporal en sus condiciones de prueba. Los autores observaron además errores individuales relativamente pequeños frente a DXA en esos modelos, aunque advirtieron de sesgos sistemáticos y proporcionales. Con ese protocolo, los cambios menores pueden ser difíciles de distinguir de la variabilidad de medición. Eso no convierte los ±2,5 puntos en un umbral universal para todas las máquinas, edades o pautas de medición. [6]

Si tu báscula pasa del 18,4 % al 16,8 %, puede indicar que has progresado o ser simplemente una fluctuación de la medición. Busca una tendencia repetida y compárala con tu peso y la medida de tu cintura.

Fuera del laboratorio, las comidas, el ejercicio y la hidratación pueden reducir la repetibilidad de las mediciones.

¿Qué ocurre con las básculas inteligentes de casa?

Las básculas domésticas con electrodos en los pies tampoco miden directamente la grasa. La corriente atraviesa principalmente la parte inferior del cuerpo; una ecuación extrapola después la composición del resto. Contar con más electrodos y frecuencias puede aportar información adicional, pero ni un analizador profesional caro ni una báscula doméstica barata son necesariamente la mejor opción para todo el mundo.

Un estudio de 15 dispositivos de bioimpedancia, entre ellos 14 modelos de consumo, comparó sus resultados con un modelo de laboratorio de cuatro compartimentos. Treinta y siete participantes volvieron tras 12–16 semanas. Algunos aparatos, incluidas ciertas básculas que miden entre ambos pies, sirvieron para seguir la evolución; otros dieron peores resultados. Según el dispositivo, el error estándar al estimar cambios en el porcentaje de grasa corporal osciló entre 1,7 y 2,6 puntos porcentuales. No es un umbral universal para detectar la pérdida de grasa, pero ayuda a entender por qué una diferencia pequeña entre dos visitas exige prudencia. Para uso doméstico conviene elegir una báscula que puedas utilizar de manera constante y que se haya validado en personas con características parecidas a las tuyas.

Tres comprobaciones antes de dar por bueno un cambio

Antes de sacar conclusiones, comprueba tres cosas. ¿Era el mismo aparato y la misma versión de software? Si no, establece un nuevo punto de partida. ¿Eran comparables la hora, las comidas recientes, el ejercicio y el estado de hidratación? Si no, repite la medición en condiciones similares. ¿Persiste el cambio y coincide con medidas independientes? Si no, considéralo provisional, no una prueba de pérdida de grasa o ganancia muscular.

Cómo medir tu evolución sin engañarte con las cifras

  1. Usa siempre que puedas la misma máquina y el mismo software. No supongas que InBody 570, InBody 770, Tanita y las básculas domésticas con electrodos solo en los pies son intercambiables.
  2. Escoge un horario y unas condiciones estables. Para muchas personas es práctico medirse por la mañana, antes del desayuno. Sigue el protocolo del fabricante y mantén parecidos los intervalos desde las comidas, las bebidas y el ejercicio.
  3. Evita las situaciones inusuales. No bebas agua en exceso deliberadamente, no restrinjas líquidos ni entrenes intensamente justo antes; tampoco compares mediciones durante una enfermedad, con hinchazón pronunciada o tras cambios bruscos en la dieta.
  4. Registra el contexto. La fecha, la hora, el modelo, el peso, el entrenamiento reciente, las comidas copiosas y los cambios de hidratación ayudan a explicar resultados anómalos. Si puedes, conserva también los valores brutos de resistencia y reactancia.
  5. Da prioridad a las tendencias que se mantienen. Varias mediciones coherentes a lo largo de semanas o meses dicen más que un resultado espectacular obtenido una tarde.
  6. Contrasta los resultados con otras medidas. La cintura, el peso, la evolución de la fuerza y, cuando esté indicado clínicamente, una evaluación de referencia validada ayudan a distinguir un cambio de tejido de un desplazamiento de líquidos.

Si estás evaluando una enfermedad, cambios en el agua de los tejidos o el estado nutricional durante un tratamiento, la interpretación debe hacerse con el equipo clínico correspondiente. Los protocolos y umbrales pensados para seguir la forma física en personas sanas no son directamente aplicables a quienes reciben diálisis, tienen edemas graves u otras afecciones que alteran la distribución de líquidos.

¿Es infalible la DXA? Tampoco

La DXA utiliza rayos X de baja dosis para estimar el mineral óseo, la grasa y los tejidos blandos magros. Se emplea ampliamente como método de referencia y evita algunas suposiciones eléctricas de la BIA. Sin embargo, también presenta errores de calibración, hidratación y medición; la cantidad de tejido blando magro derivada de DXA no equivale a contar directamente las fibras musculares. [1, 4]

Un modelo de cuatro compartimentos combina varios tipos de medición, normalmente información sobre la densidad corporal, el agua y los minerales, además del peso. Al separar más componentes del organismo, depende menos de una única relación fija. En muchos contextos es una referencia más sólida para la investigación, pero tampoco ofrece una visión infalible de la composición de los tejidos.

Tenlo presente al comparar resultados de dos laboratorios. Que los resultados no coincidan no revela automáticamente qué aparato se equivoca. Lo primero que nos dice es que los métodos parten de supuestos diferentes.

Qué significan las demás cifras de tu informe InBody

La masa muscular se calcula, no se pesa directamente

La masa libre de grasa comprende agua, órganos, huesos, sangre y otros tejidos no grasos. La masa muscular esquelética es una parte más concreta de ese conjunto. Si el informe muestra ambas, no significa que haya pesado tus músculos por separado: ha estimado la composición a partir de datos eléctricos y antropométricos. Los cambios de hidratación pueden hacer especialmente engañosa una aparente ganancia muscular.

El metabolismo basal se calcula

Un dispositivo BIA no mide directamente cuánta energía gasta tu cuerpo en reposo. La tasa metabólica basal (TMB) que muestra es una estimación obtenida mediante una fórmula o a partir de la masa libre de grasa estimada. Para medir el gasto energético en reposo se necesita otro método, normalmente calorimetría indirecta. Un cambio aparente de la TMB puede deberse simplemente a que ha cambiado la masa magra calculada.

InBody Score: una puntuación propia del fabricante

InBody Score es un índice compuesto calculado según criterios propios del fabricante. Puede ayudar a algunas personas a organizar sus resultados, pero no es una medida clínica de salud, forma física o longevidad estandarizada de manera independiente. Si la puntuación mejora, hay que mirar qué variables explican el cambio.

Ángulo de fase: una señal eléctrica, no una nota de salud celular

El ángulo de fase se deriva de la reactancia respecto a la resistencia; por convención, se calcula mediante el arcotangente de Xc/R a una frecuencia determinada. A diferencia del porcentaje de grasa estimado, está más cerca de la medición eléctrica original. De ahí parte de su interés científico.

Sin embargo, varía con la edad, el sexo, la geometría de medición, el dispositivo, la frecuencia, la composición de los tejidos y el estado de salud. En algunas poblaciones clínicas se han observado asociaciones entre ángulos de fase menores y peores resultados, pero ningún umbral universal permite convertir una puntuación individual en un diagnóstico de células débiles o mala salud. [1]

InBody 570 frente a 770: una comparación informal

El artículo original describía mediciones repetidas con dos modelos del mismo fabricante: InBody 570 e InBody 770. Según esas observaciones, el 570 solía ofrecer una puntuación InBody Score mayor, más masa muscular estimada y menos porcentaje de grasa corporal estimado.

Eran observaciones informales, sin datos brutos emparejados ni control de las condiciones de prueba. Una variación del 3–5 % en la puntuación propietaria no equivale a una variación de 3–5 puntos porcentuales de grasa corporal.

La diferencia podría deberse tanto a los algoritmos como a las condiciones de la prueba.

Para comprobar si esas diferencias proceden de las propias máquinas harían falta mediciones repetidas en condiciones equivalentes y un método de referencia.

En la práctica, no mezcles las lecturas de distintos modelos en una misma gráfica de evolución.

¿Compensa pagar por una prueba profesional de bioimpedancia?

Un analizador profesional multifrecuencia puede ofrecer resultados por segmentos y condiciones de medición más uniformes que una báscula doméstica sencilla. Sin embargo, un estudio con 67 adultos sanos encontró que los InBody 720 y 770, más sofisticados, aportaban pocas ventajas frente al InBody 230 portátil en las estimaciones de composición corporal evaluadas; esto no demuestra que todas las básculas económicas funcionen igual de bien. Ni el precio ni el hardware garantizan por sí solos mejores resultados en todas las personas. [6, 7]

Para seguir tendencias durante meses, una báscula cómoda usada en condiciones similares puede ser más útil que pruebas profesionales ocasionales. Si un deportista necesita verificar una pérdida mínima de grasa o un tratamiento depende de estimaciones precisas, hacen falta pruebas más exigentes.

No tiene sentido alterar la cantidad de agua que bebes para conseguir una lectura más favorecedora. Un número maquillado informa menos sobre tu cuerpo, no más.

La conclusión: fíjate en la tendencia, no en el decimal

La BIA no es un fraude, pero tampoco mide la grasa corporal directamente. Parte de una medición física real y llega a una estimación mediante un modelo. En condiciones controladas, algunos dispositivos muestran una repetibilidad notable; en otras circunstancias, las diferencias entre aparatos y métodos de referencia pueden ser importantes.

Guarda el informe sin olvidar las condiciones en las que se obtuvo. Si la cintura, el peso, el rendimiento al entrenar y las mediciones repetidas apuntan en la misma dirección, la tendencia resulta más creíble. Si la máquina anuncia más masa muscular después de que hayas bebido mucha agua, no significa que haya detectado músculo nuevo.

La mejor manera de interpretar un análisis de bioimpedancia es recordar que sus cifras son estimaciones útiles, pero imperfectas, y preguntarte qué cambios reales podrían explicarlas.

Fuentes y métodos

Este artículo distingue lo que el equipo mide de lo que calcula, y explica por qué la discrepancia entre aparatos no demuestra que sean incapaces de seguir los cambios a lo largo del tiempo. Los resultados corresponden a aparatos y poblaciones concretos; no deben extrapolarse sin más a todo el mundo.

  1. Orientaciones metodológicas: Methodological standards for body composition assessment. American Journal of Clinical Nutrition, 2026; y Metrology in Bioelectrical Impedance Analysis, 2026.
  2. Diferencias entre dispositivos: Variations in bioelectrical impedance devices impact raw measures comparisons and subsequent prediction, 2024.
  3. Supuestos fisiológicos: Relevance of hydration state of the fat free mass in estimating fat mass by body impedance analysis, 1998.
  4. Comparación con cuatro compartimentos: The Validity of Bioelectrical Impedance Analysis Compared to a Four-Compartment Model in Healthy Adults: A Systematic Review, 2026.
  5. InBody 770: Reliability, biological variability, and accuracy of multi-frequency bioelectrical impedance analysis, publicado en línea en 2024.
  6. Diferencias mínimas detectables: Reliability and Agreement of Various InBody Body Composition Analyzers as Compared to DXA, Journal of Clinical Densitometry, 2020 (publicado en línea en 2018).
  7. Ecuaciones entre dispositivos: Determining body composition using different bioimpedance technologies: Is an agreement possible? Clinical Nutrition, 2025.
  8. Experimento con dos litros de agua: The effect of acute hydration on body composition assessed by multi-frequency and single-frequency bioelectrical impedance, 2023.
  9. Agua y permanencia de pie: Influence of Acute Water Ingestion and Prolonged Standing on Raw Bioimpedance and Subsequent Body Fluid and Composition Estimates, 2022.